jueves, 1 de enero de 2026

¡Feliz 2026!

 

 Como de costumbre, el primer post del año es para felicitar el recién inaugurado 2026. Mis mejores deseos para los próximos doce meses, a pesar (o precisamente por ellos) de que quienes tienen responsabilidades de decisión a lo largo y ancho del mundo nos lo ponen difícil. El clima de  crispación y enfrentamiento de los últimos años se va incrementando y ya parece instalado con deseos de quedarse una larga, larga temporada. El miedo es una emoción muy útil para quien desea controlar a otros. Prueba de ello es su uso sistemático por todos aquellos que ostentan el poder -las ideologías son aquí irrelevantes-: los de ideas 'progresistas' amenazan con la llegada de los 'conservadores'; estos últimos con los horrores que traerán los primeros; todos ellos prometen superar la decadencia en la que, en su opinión, se halla inmersa la sociedad y traer nuevamente con 'sus' valores el esplendor perdido; quienes tienen el 'poder' moral y ético -sea el que sea- amenazan con la culpa y el miedo de la condenación a quienes se aparten de la ortodoxia o contradigan las opiniones de la jerarquía; etc. En definitiva, el miedo es un mecanismo sumamente efectivo de poder y control, generalizado y universalmente utilizado por cualquier ideología. El miedo es una emoción personal y, por tanto, a cada uno le compete en última instancia superarla, con o sin ayuda. Su superación, dejando atrás resentimientos y rencillas, es sin duda una ayuda inestimable para la obtención de la Paz, tan necesaria en estos momentos. Sin embargo, parece que los responsables políticos se afanan en dar pasos decisivos en contra de ella, fomentando el resentimiento.

Os acompaño mis mejores deseos de Paz con la interpretación de la serena y hermosa obra Lux Aeterna, versión coral realizada por John Cameron de la variación 'Nimrod' de las Variaciones Enigma, Op. 36, de Edward Elgar.